Hace unos meses tuve la oportunidad de visitar esta preciosa ciudad gracias a un regalo de alguien muy especial.
En primer lugar destacar el hotel Antiche Figure, donde nos hospedamos. Muy céntrico, acogedor y con un personal encantador. Sorprende por su exquisito trato a los clientes, hablan cualquier idioma que les introduzcas, y te ayudan en todo tipo de temas relacionados con el turismo, ofreciéndote mapas, entradas para el casino, información sobre el transporte...
También, el encanto de la ciudad no queda solo en sus puentes y góndolas, sino que se puede recorrer andando en apenas cuatro horas. Si optas por esta opción descubrirás calles estrechísimas en las que solo cabe una persona y callejones sin salida. Sin embargo, con un buena mapa (en mi caso el del hotel) llegarás a cualquier punto que te propongas.
Por otro lado, el transporte en vaporetto (barcos que utilizan allí para moverse más rápido) tampoco está mal, aunque un poco caro para ser tan poco recorrido (7 euros el viaje).
Y como no las góndolas. Son muy bonitas y van muy bien equipadas, con mantas para aquellos más frioleros que las necesiten. El precio se dispara bastante según la zona y el gondolero, siendo desde 50 a 120 euros el trayecto.
En cuanto a la comida hay de todo tipo de menús y precios. Recomiendo recorrer un poco la zona en la que te encuentres antes de sentarte en un restaurante a comer, ya que yo descubrí muchos lugares pequeños que no llaman la atención y muy buenos gracias a esto. La lasaña, las pizzas, los creppes y los helados su punto fuerte.
Es una ciudad que vale la pena visitar durante al menos 3 días. De esta forma se puede ver todo sin prisas y recorriendo todos los rincones del lugar, ya que no es muy grande.








